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Papeles apócrifos del Marqués
de Sade
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El manuscrito que se transcribe aquí se encontró, durante los trabajos de demolición, en la celda donde estuvo recluido el marqués de Sade. Sin embargo, el texto que sigue es probablemente apócrifo. Atribuirlo sin más al "divino" marqués sería por lo menos una osadía.
Testamento del marqués de obispo de ...
Un testamento es algo que uno no escribe para sí mismo. Tal vez de estos legados pueda provenir algún bien al prójimo. Al instituirlos dudo de que pueda aliviar mi angustiado corazón. Pero tal vez la retahila de mis errores sirva para advertir a otros sobre algunos de los más graves peligros que nos acechan. El abismo somos nosotros. A veces me despierto en la noche cuando la pesadilla se hace insoportable. Caigo dentro de un abismo sin fondo que soy yo mismo. He abandonado toda esperanza de salvarme pero tal vez pueda salvar a alguien. ¿De qué? Escuche el que quiera escuchar.
Dedicó sus mejores años a perseguir quimeras. Escribió infinitas páginas en el Libro del Placer con esa tinta para la celebración de lo efímero que se borra en el acto, como si estuviera hecha de lágrimas. En el capítulo que le corresponde en el Libro sólo quedan páginas en blanco. De todas esas aventuras bestiales no ha guardado casi ningún nombre. Recuerda sobre todo actitudes; bastante menos, cuerpos, pocos rostros, sólo algunas frases. Las bestias no recuerdan sus cópulas.
Al caer la noche, ante un llamado de su verdadero dios, solía escabullirse del palacio primero, del seminario después, con innegable audacia, hacia la ciudad prohibida. Si un adolescente, perfumado de gladiolos e incienso, recorría, envuelto en una capa negra para ocultar sus hábitos eclesiásticos, esos territorios infames, debería ser por alguna razón válida. ¿Redención de almas perdidas?
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