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Imitación de Catullo sobre fondo de bandoneón
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Por qué no atendiste el otro día mi llamado de Larga Distancia (la telefonista dijo claramente que era una llamada desde el Non Plus Ultra allí donde el mar bate el fin de la tierra). Tu pequeña esclava respondió la Señora no puede atender a nadie Y cortó. Yo estaba sobre una roca y el mar Ibero rugía a mi alrededor. ¿Dónde estabas, vos, Lesbia mía? ¿Frente al espejo de plata? ¿En la terraza, apoyada en la balaustrada de mármol rosado, interrogando el vuelo de las aves? Después recordé que era la hora de la manicura. Prefiero no pensar que estuvieras con Tulio que se atreve a visitarte porque me sabe separado de vos por los abismos de hielo de Alpes y Pirineos, por las montañas del mar y los ejércitos africanos que yo combato y sobre los que él hace discursos en el Senado. ¿O lo que nos separa es tu indiferencia, tu crueldad por el ausente, que es parte de tu desdén hacia los débiles? porque el ausente está inerme como un niño, en tu palacio más pequeño que las acechanzas y murmuraciones que encierra.
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