Imitación de Catullo sobre fondo de bandoneón

 

Por qué no atendiste

el otro día

mi llamado de Larga Distancia

(la telefonista dijo claramente

que era una llamada

desde el Non Plus Ultra

allí donde el mar bate

el fin de la tierra).

Tu pequeña esclava respondió

la Señora no puede atender a nadie

Y cortó.

Yo estaba sobre una roca

y el mar Ibero rugía a mi alrededor.

¿Dónde estabas, vos, Lesbia mía?

¿Frente al espejo de plata?

¿En la terraza,

apoyada en la balaustrada de mármol rosado,

interrogando el vuelo de las aves?

Después recordé

que era la hora de la manicura.

Prefiero no pensar

que estuvieras con Tulio

que se atreve a visitarte

porque me sabe

separado de vos

por los abismos de hielo de

Alpes y Pirineos,

por las montañas del mar y

los ejércitos africanos

que yo combato

y sobre los que él hace discursos en el Senado.

¿O lo que nos separa

es tu indiferencia,

tu crueldad por el ausente,

que es parte de tu desdén

hacia los débiles?

–porque el ausente

está inerme

como un niño,

en tu palacio

más pequeño que las acechanzas y

murmuraciones que encierra.

 

Rodolfo Mattarollo
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