La Hermana DuMartyre Página anterior
Pag. 1
Pag. 2
Pag. 3
Pag. 4
Página actual
página

 

Estoy muy impresionada por su historia, dijo la Madre Directora. Permite medir lo que hemos cambiado todos, añadió. Lo menos que podía hacer un chico en una situación tan deprimente era masturbarse.

Empecé a mirar a la Directora con otros ojos. Tantas veces me he equivocado en la vida, que no era necesario agregar una más.

- ¿Usted tiene hijos? preguntó de pronto.

- Cuatro, contesté.

- ¿Y ninguno en primaria?

- Sí, todavía uno.

- ¿Por qué no lo trae? Me dijo con convincente tono de marketing, con esa seguridad que ya sólo tienen las mujeres de negocios. Además, añadió con una vaga promesa, podríamos seguir hablando de la prehistoria del Colegio.

Entonces, aunque hace mucho que no fumo, acepté un cigarrillo, lo que permitió prolongar la conversación. Me sorprendió el recuerdo de una palabra: hipócrita.

Un instante después, revolviendo el azúcar ecológica del segundo café le dije: como siempre en la vida, algo tengo que agradecerle a la Hermana DuMartyre…

Esa mañana la Madre Superiora y yo ya no seguimos trabajando.

 

Rodolfo Mattarollo Cantidad de lectores Página anterior
Pag. 1
Pag. 2
Pag. 3
Pag. 4
Página actual
©MMI -créditos-
página